pergeñar

Este verbo transitivo se ha formado  a partir del sustantivo  pergeño (disposición), utilizado para definir la traza, apariencia, o disposición exterior de algo o de alguien.

El verbo significa  disponer o ejecutar algo con mayor o menor  habilidad.

Se registran como sinónimos esbozar, trazar, bosquejar, disponer.

De lo anteriormente expuesto se desprende que dentro de la carga semántica  del verbo pergeñar no existe ninguna posibilidad de que  ser usado para definir acciones  concebidas con maldad, para  urdir una trampa o  para engañar.

Para ejemplificar su uso en el sentido de “trabajo de aplicación, que ha llevado tiempo y esfuerzo”, puede leerse el siguiente fragmento:  

Según la fructuosa mitología griega, el Río del Leteo era el único en todo el Hades (morada en la que habitaban los muertos) que tenía la particularidad de hacer que quien se bañaba en sus aguas, perdía automáticamente la memoria (Leteo en griego significa olvido, ocultamiento), quedando así despojado de todo lo que había hecho en su vida, tanto de lo bueno como de lo malo. Lo cierto es que desde entonces, dicho mito alimentó no sólo a filósofos que aseguraron que “nadie se baña dos veces en el mismo río” sino también a buena parte de la literatura universal que se nutrió de él y de tantos otros, como ha quedado demostrado a lo largo de la historia. En Latinoamérica, uno de los que se valió del río del olvido para contar la historia de su novela, fue el dramaturgo mexicano Miguel Álvarez Acosta, quien lo tomó como base a la hora de pergeñar el texto de Muro blanco en roca negra, obra que un tiempo después cayó en manos de Luis Buñuel, quien la adaptó y la llevó a la pantalla bajo el nombre de El río y la muerte.”
Debe destacarse que la pronunciación de la sílaba “ ge” es como “ je”, es decir, sin “u” (no debe decirse “pergueñar”).