prolongar

Muchas veces se suele decir que una reunión “ se prolongó “ por varias horas; que el arribo de un funcionario “ se prolongó” varios minutos; que una conversación de negocios o una discusión “se prolongó …”, cuando en realidad lo que se quiere decir es que tal reunión, tal viaje o tal discusión duró, se desarrolló durante una determinada cantidad de tiempo.

En efecto: el significado preciso del verbo prolongar es:  alargar, dilatar, extender algo a lo largo, hacer que dure algo más tiempo de lo regular, de lo previsto, de lo determinado con antelación.

Si la duración de una conferencia ha sido prevista para una hora, y dura exactamente ese tiempo, no es correcto decir “ la conferencia se prolongó…”. En cambio, si en vez de una hora, la conferencia, o la reunión, o el viaje, se extiende por más de una hora, por más tiempo del previsto, en esos casos sí corresponde usar el verbo “prolongar”.

Si el tiempo no ha sido especificado, por muy largo que resulte el lapso, no corresponde expresar que  tal acción “se ha prolongado”.

Braulio Diaz Saal , filólogo y  conferencista español, Director de la Revista de la Hispanidad editada en Buenos Aires desde 1951, señala sobre el mal uso de este verbo que a nadie se le ocurriría decir que “se prolongó la ruta”, cuando  se calcula llegar de un punto a otro en cinco horas y, por inconvenientes  de tránsito, el viaje dura seis horas. Lo que ha durado más de lo previsto es el viaje.

Todo lo expuesto anteriormente, debe ser aplicado cuando la situación comunicativa tiene función meramente informativa.

En cambio, si se habla en sentido figurado, es decir, usando el lenguaje con un matiz expresivo, puede decirse que las horas son “ prolongadas” (aunque las horas siempre duran 60 minutos) o los minutos son “prolongados”, ya que ello depende de la percepción del tiempo hecha por el sujeto. Y algunas conferencias, reuniones o viajes, aunque duren exactamente el tiempo previsto con antelación, resultan excesivamente prolongados para los involucrados…