simpleza – simplicidad

El adjetivo simple tiene muchas acepciones. Se aplica a los objetos o situaciones sin composición, a aquello que pudiendo ser doble o estar duplicado, no lo está; a lo sencillo, sin dificultades; a lo desabrido, falto de sazón y de sabor;  a lo manso, apacible, incauto; mentecato, abobado. En Gramática, una palabra simple es aquella que no se compone de otras de la lengua a la que pertenece. Y dicho de un material de procedencia orgánica o inorgánica, es aquel que sirve por sí solo a la medicina o que entra en la composición de un medicamento.

El sustantivo simpleza, derivado de aquel adjetivo, debe usarse para  señalar la necedad, esto es, la actitud del ignorante, del que no sabe lo que puede o debe saber,  del imprudente, falto de razón, terco o porfiado.

En cambio, simplicidad,  es la sencillez, el candor, la cualidad de los objetos y personas de ser simples.

Ejemplo: “La simplicidad se basa en el entendimiento profundo del asunto que se quiere transmitir y en la capacidad de hacerlo de una forma clara y concisa, es decir en conseguir el máximo efecto de comunicación con la mínima energía.” (J. Dürsteler. “La simplicidad en el diseño”. 2001)