tiquismiquis

Esta curiosa y poco usada palabra tiene un lejano origen latino. Procede del pronombre mihi = para mí, que por una extravagante ultracorrección se comenzó a escribir como  michi, con una pronunciación gutural de la h. Esta alteración también alcanzó a tibi = para ti, que se convirtió en tichi.  De estos dos vocablos surgió tiquismiquis, palabra usada ya por Cervantes en el Quijote.

El Diccionario fija para ella tres acepciones:  escrúpulos o reparos vanos o de poquísima importancia; expresiones o dichos ridículamente corteses o afectados y persona que hace o dice tiquismiquis.

Es un sustantivo que se puede usar  en plural (los tiquismiquis) o en singular, común en cuanto a género (María es una tiquismiquis/ José es un tiquismiquis). Con este último sentido, también puede usarse como adjetivo. Es preferible esta forma, a la grafía en dos palabras (tiquis miquis), pero no se admite escribir los términos separados con guión: tiquis-miquis .

Ana Solaris, escritora y docente uruguaya, defiende esta palabra como una de las que corre peligro de extinción, porque, “la repetición de la i la hace perfecta para describir a aquellas personas quisquillosas, vuelteras, a las que nada les viene bien. Es un adjetivo-sustantivo ideal porque expresa muchísimo, también fonéticamente, sin necesidad de dar una explicación que de todos modos se quedará corta”.